Hoja en blanco

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¿Cuál es el mayor miedo que tengo en la vida?

Sin duda, enfrentarme a una hoja en blanco. Tener todas las posibilidades por delante y no saber qué camino tomar. Es como si toda una inmensidad, todo un infinito, se enfrentara de lleno a mí, me paralizara y me dejara si aliento, pasmado y sin poder hacer otra cosa que contemplarla, pensando solo en las infinitas posibilidades que pueden resultar tras ser raspada por una pluma.

A veces eso es lo que hace el miedo, paralizar. Es uno de sus frutos, podrido de hecho, porque de ese tipo de parálisis no sale cosa buena.

Porque una hoja en blanco será siempre eso, blanca, virgen, sin rasguño, sin cicatriz, sin historia, sin la belleza que dejan las heridas de la vida. Quedará solo en eso, en la posibilidad de lo que pudo ser pero que por un miedo nunca será.

La vida de un hombre, mi vida, no puede quedar como una hoja en blanco paralizada por el miedo, sin el dolor que produce el rasguño de la pluma al dejar su marca en la hoja.

Y no es hasta que por fin la pluma comienza a moverse cuando nos damos cuenta de la belleza que empieza a existir. La posibilidad, esa idea abstracta e inexistente por fin se materializa en algo concreto, en algo real.

Y, al final, lo que tanto me paralizaba comienza a perder el valor que yo le había dado, se vuelve algo pequeño, casi insignificante, fácil de superar, fácil de hilar. Por eso, he aprendido que para superar ese gran miedo que tengo, no hace falta otra cosa que comenzar a escribir y, lo demás, se irá dando por sí mismo.

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¿Cómo funciona la libertad?

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El hombre nace libre y ejerce esta libertad durante su vida. Eso aplica a todos los hombre, incluso a los que nacen y crecen bajo influencia o presiones externas y situaciones no deseadas.

La libertad del hombre es una facultad y es un derecho dado a todos y cada uno de los seres humanos que hemos pisado la Tierra. Y no es algo opcional, lo tenemos y lo ejercemos cada día de nuestras vidas, incluso cuando elegimos no ejercerla porque ello implica una decisión.

Y es que la libertad es eso, la capacidad que tiene el hombre de elegir el bien, elegir lo que es mejor para él y para otros, elegir lo que lo desarrolla y lo hace pleno.

Incluso cuando alguien está encerrado, encarcelado, incapacitado para hacer o decir algo, incluso ahí el hombre es libre de pensar como él quiera, aunque ello implique un grado de dificultad mayor a casos más normales

Pero este ejercicio tiene su costo. Cada vez que elegimos algo, cerramos la puerta a muchísimas otras opciones que no elegimos.

Al inicio de nuestra vida las opciones que tenemos a nuestro alcance son infinitas, pero el hombre no puede tenerlo todo en esta vida. Desde el hecho de que, cuando éramos niños, teníamos que elegir un solo juguete con el cual jugar y los demás se quedaban guardados esperando su turno de hacernos soñar y divertirnos.

Conforme vamos creciendo, las opciones comienzan a hacerse más excluyentes, como cuando tenemos que elegir una carrera en la universidad, solo podemos elegir una (quizá dos para quien realmente tiene la capacidad intelectual de hacerlo) y las demás las veremos pasar de lejos por los cuatro o cinco años que dure esa etapa universitaria. Y, en este caso, ya no podremos tomar las demás opciones después.

Pasa lo mismo al casarnos, cuando elegimos con quién pasar el resto de nuestra vida. Elegimos a una persona y, a las demás, las dejamos fuera de una relación amorosa porque prometemos amar con tal intensidad solo a una persona en este mundo.

Y así pasa con muchas otras cosas.

Pero hoy en día parece que no queremos hacer valer este derecho de elección que tenemos. Veo mucha gente que parece aterrada a tomar decisiones trascendentes en su vida, como es la elección de carrera, un proyecto de vida o incluso el matrimonio. Son los famosos “forever young” de nuestra sociedad, los que quisieran que el tiempo se detuviera en la etapa “puberta” de la vida, donde las consecuencias de los actos nos parecen mucho menos trascendentes y pesadas.

Y es que, más bien, tienen miedo de la consecuencia del ejercicio de la libertad, que es la responsabilidad. Como dice una ley de la física: “por cada acción hay una reacción”. Por cada acto y decisión que tomemos, habrá un efecto, ya sea deseado o no deseado, y el hombre también debe tomar la responsabilidad de lo que ese efecto cause en su vida o en la vida de los demás.

Así funciona el hombre, es algo que así ha sido desde que aparecimos en esta tierra. No es algo nuevo en nuestra especie, aunque mucha gente se sorprenda de ello y se desligue de su responsabilidad por las elecciones tomadas.