Pongámonos los pantalones y empecemos a ser Mexicanos

4986878537_1b2cc6cf1a_b

 

El cáncer más grande de México es la impunidad. No es la corrupción, no es la deshonestidad, no es la cultura de atajos, NO. El problema más grande que tiene México es la falta de consecuencias ante los delitos que realizamos dentro de nuestra querida patria.

Para entender este argumento, definamos lo que significa impunidad. Según el Diccionario de la Real Academia Española, impune significa: “que queda sin castigo”.

¿Te acuerdas cuando eras chico y tenías consecuencias? ¿Cuando nuestros papás nos castigaban por algo que hacíamos o nos festejaban alguna calificación buena que tuvimos? ¿Te acuerdas cuando acabaste en el dentista con una picadura por no lavarte los dientes? ¿O cuando te sacaron del partido de futbol con una tarjeta roja por el enojo que te envolvió contra el contrincante?

De pequeños nos dimos cuenta de que las acciones tenían consecuencias, algunas buenas y otras malas, algunas hacia nosotros mismo directamente y algunas otras hacia ajenos, pero que nos acababan afectando a nosotros mismos.

El dolor de muelas, el haber dejado en desventaja al equipo o lastimado al contrario, el orgullo de haber sacado una buena calificación o el premio ganado, esas fueron entonces las consecuencias con las que aprendimos que, después de nuestras acciones, siempre venía algo.

O, al menos, esa era la idea.

Porque lo que vemos hoy en día en México no nos muestra una sociedad a la que le importen las consecuencias, una sociedad educada en el orden, en el civismo, en la decencia. Hoy vivimos en un México que nos da miedo por eso mismo, porque uno puede hacer lo que sea sin que pase nada.

Hoy vivimos en un México donde los maestros no pueden reprobar a un niño de primaria, donde no se educa la tolerancia a la frustración como el berrinche en el súper, o donde un 23 de diciembre, día en que muchos turistas con placas foráneas llegan a la Ciudad de México, y que “casualmente” el aire es malo, las autoridades decretan contingencia ambiental prohibiendo circular justamente a dichos coches logrando sacar con “mordidas” sus aguinaldos… y no pasa nada.

Pero sí pasa. Porque hoy los mexicanos estamos cansado de la impunidad, de que los cuatro poderes de nuestra democracia sean usados para el bien de pocos. Cansados de que nos cuenten una historia de telenovela y que termine con la frase: “y nunca lo atraparon”.

Estamos cansados de vivir con miedo, con desesperanza, con el peso del pasado y con el horizonte lleno de nubes. Estamos cansados de ahogar nuestro grito porque sabemos que nadie nos escuchará.

Y personalmente estoy cansado de escuchar que la culpa de todo la tiene el gobierno, porque no hay nada más falso. Es culpa de nosotros mismos, de ser parte del cáncer, de esta impunidad. ¿Cuántas veces no hemos sido parte del manejo de influencias, de habernos metido en el tráfico causando un caos vial, o de meterme en la línea, o de robarme el agua o el internet del vecino, o de “colgarme” de la luz? Y ahora que escribo: “colgarme”, me doy cuenta de que usamos a diario términos tan enraizados en nuestra cultura que demuestra hasta dónde tenemos metida la impunidad en nuestras entrañas. Porque claro, “el que no tranza, no avanza”. Y otras como: “Ayúdame a ayudarte”, “ponerse guapo”, “lo dejo a su criterio”, “¿cómo nos arreglamos, joven?”, “con dinero baila el perro”, “no importa que robe, pero que salpique”.

¿Y estamos esperando que el país cambie de la nada?

No seamos ingenuos, el país no cambiará de la noche a la mañana. Necesitaremos un cambio generacional para corregir el camino, para despejar la mente de estas frases tan “mexicanas”.

Pongámonos los pantalones y tomemos decisiones que cambien la manera en la que pensamos y nos comportamos, en la que eduquemos a nuestros hijos. Quitémonos la venda de los ojos y tomemos las riendas de nuestro futuro. Reflejemos a nuestros hijos y al mundo lo que realmente significa ser mexicano: solidario, ingenioso, trabajador, creativo, orgulloso, resiliente… y con valores.

Por eso, dejemos de cavar el hoyo de la impunidad y empecemos a poner escaleras, levantemos la vara para la siguiente generación. Pongamos la cura, empecemos a vivir las consecuencias de nuestras acciones.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s